Mañana será el día cuando logre que mi yo sea mejor, o tal vez mi ser interno no comprende que no puedo ser mejor por mi propia fuerza. El hombre puede, ser mejor deportista, una extraordinaria mujer de negocio o un gran papá, posiblemente un destacado profesional, pero también un gran chef de su casa que satisface el apetito de sus más queridos amigos y familiares, un escritor que aún nadie lee o una magnífica cantante sin descubrir.
Hacemos lo que podemos para ser mejores, comprendemos y trabajamos muchas cosas dentro del alma, podemos ser increíbles o buenos en muchas cosas, pero siempre llegaremos a estar solos con nosotros mismos y en algún momento podría llegar la pregunta: ¿todo esto valió la pena?
Tanto esfuerzo, horas y horas de esfuerzo que, al sumarlas, se convierten en días y estos en años; cuando miras para atrás, ya son décadas.
Todo lo creado por un pintor queda en una pared, todo lo comido en una letrina; también los recuerdos algún día comienzan a desaparecer, nuestra fuerza nos deja con los años, nada dura para siempre, eso parece ser así.
Aquí debo traer a la luz la más grande esperanza de nuestra existencia. No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz; la vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo solo para que lo vistan, y el que cree en mí tendrá vida eterna. Yo no soy como el pan que comieron sus antepasados, que murieron a pesar de haberlo comido.
Es maravilloso que esas palabras las dijo Jesús, el salvador del mundo, y somos parte de ese mundo, perdidos, decepcionados o creyendo que lo logramos todo. ¿Realmente vale la pena todo aquí? Sí, al final, dentro de nuestro corazón, no tenemos la seguridad de estar listos para dejar este mundo. ¿Estás listo?
PabelBG
